Tras una denuncia anónima, el programa de actualidad La Gabbia, del canal italiano de televisión La 7, investigó y publicó las andanzas de un párroco que entraba a clubes nocturnos para estar con prostitutas, donde gastaba una bastante dinero.
El periodista Silvio Schembri logro ingresar a locales nocturnos del norte de Italia con una cámara escondida bajo la ropa y grabó las escenas que muestran al párroco gastando por noche aproximadamente “entre 330 y 440 euros”.
En las filmaciones, el sacerdote habla con el periodista como si fuese un cliente más y le cuenta que, cuando accede a las zonas privadas con las mujeres, le hacen masajes que terminan en felación. En un momento, el cura contó que visita páginas pornográficas y que en una noche estuvo con cinco mujeres durante una hora y media por la que pagó unos 535 euros.
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El religioso también le explico al periodista infiltrado que usa el hábito cuando sale de noche para imponer respeto: “Nadie se mete conmigo porque aquí te encuentras con gente casada y prometida. Si vienen a decirme algo, les digo que los conozco y que se lo voy a decir a su mujer. Yo luego me confieso”.
El padre declaró al reportero que una de las trabajadoras del club le dijo que le faltaba un cura en su experiencia de privados: “Si quiere cometer un pecado, yo lo hago”. Minutos después, el sacerdote abandonó la sala acompañado por la joven. Pero la noche no terminó allí nada mas pues el religioso fue a un segundo local de prostitución que también lo acompañó el periodista.
“Aquí también parece sentirse como en casa”, indico el reportero cuando entran alnuevo establecimiento. “Vengo siempre porque hay mujeres muy bellas y es dónde menos dinero se gasta”, recalco el padre, contando los precios por los diferentes servicios. “Ya estuve con aquella brasileña”, le confesó el clérigo señalando a una joven que bailaba en el escenario.
La Cámara de Diputados italiana ha aprobado este viernes, con 326 votos a favor y 37 en contra, un proyecto de ley que, bajo el eufemismo de “testamento vital”, da luz verde al asesinato de enfermos y veta la objeción de conciencia de los centros hospitalarios.
Este proyecto de ley, que permite retirar la alimentación y la hidratación de los enfermos, pasa ahora al Senado, donde los votos favorables serán mucho menores y podría incluso no ser aprobada. El texto prevé la posibilidad de disponer de un testamento biológico, vinculante para el médico y los familiares y que incluya la posibilidad de renunciar a los llamados tratamientos paliativos extremos, entre ellos el de la alimentación artificial.
Los diputados católicos de varios partidos políticos han expresado su desacuerdo con la aprobación de este proyecto de ley que, aunque a simple vista parece introducir el testamento vital en Italia, lo que realmente permite es la eutanasia.
“Nos hemos opuesto con todas nuestras fuerzas para que no entre en nuestro ordenamiento jurídico la eutanasia, y así lo hace de la manera más bárbara que hay, con la muerte por hambre y por sed”, han defendido los diputados en un comunicado. “Pero nuestra batalla no ha terminado y continuará en el Senado, donde los números son diferentes”, se puede leer en el documento.
La nota la firman algunos diputados católicos de varios partidos como Paola Binetti y Rocco Buttiglione, de los centristas Udc, Raffaele Calabrò del Alternativa Popular (AP); Alessandro Pagano de la Liga Norte y Antonio Palmieri y Francesco Paolo Sisto de ForzaItalia, entre otros.
Por su parte, el proyecto contó con el apoyo del gubernamental Partido Demócrata (PD) con el opositor Movimiento 5 Estrellas, mientras que se opusieron los diputados del partido en la coalición de Gobierno Nuevo Centro Derecha (NCD) del ministro de Exteriores Angelino Alfano, mientras que ForzaItalia dejó la libertad de conciencia a sus diputados.
Veto a la objeción de conciencia de los hospitales
En uno de los artículos de dicho proyecto se puede leer que “ante un pronóstico de vida corto o ante la inminencia de muerte, el médico debe abstenerse de cualquier obstinación irracional en el suministro de tratamientos inútiles y desproporcionados”.
El proyecto de ley no prevé la petición de la sedación profunda terminal, que lleva a la muerte del paciente, ni el llamado suicido asistido o la despenalización de la asistencia médica a la muerte voluntaria, pero sí incluye el renunciar “a la nutrición o hidratación artificial”.
El médico “debe respetar la voluntad expresada por el paciente de rechazar este tratamiento o renunciar al mismo y por tanto esta exento de responsabilidad civil o penal”, reza el proyecto de ley. Pero también se ha introducido el derecho del médico a la objeción de conciencia y la opción entonces del paciente o representante de dirigirse a otro doctor, sin embargo, no ocurriría lo mismo en el caso de los centros hospitalarios.
Esto, el aborto, LGTB…. que sigue… fomentaremos suicidios en masa en nombre del «holocausto»?? Nada nunca será suficiente para los satánicos talmúdicos sionistas!!
Ignacio González ya no luce corbata apretada ni trajes entallados de corte italiano.
Es jueves por la mañana. El ex presidente de la Comunidad de Madrid
viste un chándal Ralph Lauren y pasea renqueante por el patio del módulo
uno de la cárcel madrileña de Soto del Real. Tiene problemas de espalda
y cadera que le llevaron a reducir el número de partidos de pádel, tal y
como le confesó al médico de la prisión. El que fuera mano derecha de Esperanza Aguirre camina entre presos primarios y mayores de 60 años condenados por delitos menores.
El tufillo a porro es considerable. Le acompaña su hermano Pablo,
hecho un pincel. González está tranquilo y sólo un preso se acerca a él
para llamarle "chorizo". Un día después otro le dirá: "los políticos
sois una vergüenza". Él ni se inmutó. Siempre llevó bien la presión
ambiental y se jactó de ello. La mayoría de reclusos, de nacionalidad latinoamericana, desconoce quién es. El ex secretario general del PP madrileño se ha adaptado bien a la vida carcelaria y está fuerte anímicamente. "Estoy muy entero", le dijo al psicólogo que evaluó su estado mental.
"Le
preguntaron por cómo se encontraba, por la situación de su familia y
por si tenía alguna idea de suicidarse, a lo que respondió que no.
También dijo que le preocupaba más su familia que él, y que le molestaban todas las mentiras que se estaban publicando", cuenta a Crónica
un veterano funcionario de la cárcel donde reina el ex líder de la
patronal, Gerardo Díaz Ferrán, y por donde han pasado ilustres presos
como Luis Bárcenas, Mario Conde o Jordi Pujol Ferrusola.
Este último estuvo un par de horas en el centro penitenciario el pasado
martes antes de ser trasladado a Barcelona para presenciar el registro
de su domicilio. El viernes volvió a Soto del Real. El mayor del clan
catalán sí se mostró abatido en el módulo de ingresos. A 90 metros de
allí y a 500 metros de peligrosos yihadistas duerme González en la parte
de abajo de una litera ubicada en una celda de 10 metros cuadrados.
Nada que ver con la comodidad de la cama king size de su suite en el lujoso hotel de Cartagena de Indias donde un detective comenzó a cavar su tumba
con una cámara oculta que le grabó con extrañas bolsas en tiempos donde
presuntamente se dedicaba a cobrar comisiones a las adjudicatarias de
las obras del Canal de Isabel II. Por ello, el juez Eloy Velasco le atribuye los delitos
de organización criminal, malversación de fondos públicos, fraude en la
contratación, prevaricación, falsedad documental y blanqueo de
capitales.
Graves acusaciones que parecen no
haberle hecho mella. "Como estaba bien anímicamente, se descartó
aplicarle el protocolo antisuicidio, pero se le colocó con su hermano en la misma celda para que no se viniera abajo.
Normalmente siempre lo hacemos con los hermanos", comenta un trabajador
del penal. Los González tienen un plato de ducha, un lavabo, una mesa y
una televisión LED de 22 pulgadas de la marca blanca Sunstech. La
adquirió González en el economato el pasado lunes a un precio de 210
euros, setenta euros por encima de su valor en tienda.
Un día antes el hombre que fue habitual durante años del palco del Bernabéu había preguntado a un funcionario dónde podía ver el Real Madrid-Barça.
"Nos hizo gracia, porque le tuvimos que explicar que en las cárceles no
hay Movistar Plus ni Bein Sports y que sólo tienen acceso a las cadenas
de TDT", explica un trabajador. También preguntó si había internet o si el agua era potable, a lo que le respondieron con sorna: "Es agua del Canal de Isabel II". González ya se ha leído el manual de 36 páginas titulado La prisión, paso a paso.
En
el economato, podrá comprar desde un pack de 60 cápsulas de cartílago
de tiburón para cuidar de sus articulaciones (13,90 euros), 500 gramos
de creatina para moldear su figura (21,99), Ferrero Rocher (6,50 euros) o
10 puros Cohiba Club (11,99 euros), según la lista de precios a la que
ha accedido este suplemento. Dispondrá de 100 euros a la semana
(sin contar el dinero destinado a la televisión), que le transferirán
sus familiares a través del Banco Santander y que irán a su saldo porque
en la cárcel no tocará dinero. Con ello, también podrá comprar tarjetas con minutos telefónicos que otros presos usan para conseguir porros.
En su primera semana entre rejas, González recibió la visita de su mujer, Lourdes Cavero,
y de su abogado a quien pidió que le llevase la prensa para enterarse
de las novedades de su caso. El ex presidente madrileño ha sacado varios libros de Historia
de la biblioteca (antiguamente gestionada por Mario Conde), ha escrito y
se ha interesado por las clases de spinning, aunque finalmente el
viernes optó por apuntarse a un curso de petanca.
Según varios funcionarios, el ex presidente de la Comunidad de Madrid también ha preguntado por las misas que da el capellán Paulino cada sábado. González es católico y en vacaciones es habitual verle en una iglesia cercana al lujoso ático de Estepona, ahora investigado,
en compañía de su mujer y de sus hijas, que aún no le han visto en
prisión. Las tres están destrozadas, especialmente la más pequeña, que
cumplió este miércoles 22 años y sus amigas le organizaron una fiesta
sorpresa en un japonés. La joven sopló las velas pero no pudo contener
las lágrimas. Tampoco la rabia en Facebook, donde posteó un artículo de
EL MUNDO de Cayetana Álvarez de Toledo donde decía que "el auto del juez
Velasco avanza entre elipsis y trompicones". "Esto merece la pena, algo con cabeza", escribió Rocío. Para González la cárcel está siendo como el día de la marmota.
Su rutina es la misma día a día. A las ocho de la mañana se despierta,
se asea y a las nueve baja al desayuno (café con leche, pan con
mantequilla y mermelada). Desde las 10 de la mañana hasta la una y media
disfruta del patio y habla con su abogado. Luego pasa al comedor
(siempre después del turno de los musulmanes) donde, entre otros platos,
ha comido arroz con pollo, macarrones con tomate y yogures a punto de
caducar, un menú con un coste real de dos euros. Por la tarde, tiene
derecho a más horas de patio y a las nueve y media de la noche, después
de cenar, tiene que regresar a su celda para dormir. Ese será su sino
durante al menos varios meses.
Ignacio González
se lanzó en plancha al mundo de los negocios tras dejar la Presidencia
de la Comunidad de Madrid y el resto de sus cargos políticos en junio de
2015. Los expertos en delitos económicos de la Unidad Central Operativa
(UCO) de la Guardia Civil, responsables de las pesquisas de la operación Lezo, detectaron que el exdirigente del Partido Popular maniobró hasta para intermediar en el proceso de privatización de la sanidad pública de Egipto,
según recoge el sumario del caso, al que ha tenido acceso El
Confidencial. Para que esa operación saliera adelante, González
pretendía usar dinero de la cooperación española.
Imágenes
del seguimiento de la Guardia Civil a Ignacio González durante la
reunión que mantuvo con el magnate egipcio Hisham El Sheriff el pasado 5
de octubre en el Hotel Hesperia de Madrid.
[El Confidencial reproduce estas imágenes -de escasa calidad- por su valor informativo]
La
información sobre este movimiento sale de una llamada que González
mantuvo el 22 de julio de 2016 con su jefe de gabinete cuando era
presidente de la Comunidad de Madrid, Diego Lozano,
diputado del PP en la Asamblea regional hasta enero de ese mismo año.
González le confiesa a su colaborador que tiene “una idea de un proyecto
de consultoría” para intermediar en la implementación “de un sistema de
externalización privada de la sanidad pública en Egipto”, un proceso en
el que el presunto cabecilla de la trama Lezo atesoraba una amplia experiencia política. Durante su etapa como vicepresidente de la Comunidad (2003-2012), el Ejecutivo de Esperanza Aguirre
puso en marcha un plan para privatizar la gestión de seis hospitales
públicos. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) tumbó esas
aspiraciones de forma definitiva en 2014.
González intentó dos
años después exportar ese mismo modelo a Oriente Medio. En 2015, el
presidente de Egipto, Abdelfatah Al-Sisi, puso un marcha un programa de
venta de activos públicos sanitarios. En un país con 128 millones de
habitantes, tres veces los de España, ese proceso ya estaba moviendo decenas de millones de euros.
Ignacio González, entonces presidente de la Comunidad de Madrid, visita el Gregorio Marañón. (EFE)
En la conversación intervenida por orden judicial, González detalla que su contacto para entrar en ese mercado es un individuo al que se refiere con el alias de 'El Moro'. La UCO descubrió posteriormente que 'El Moro' al que se refería González no era otro que el magnate egipcio Hisham El Sheriff, director general del fondo árabe Nile Capital-Emirates, experto en nuevas tecnologías y sociedad de la información e invitado en los últimos años a varios foros económicos celebrados en España.
Según recoge el sumario, el exsecretario general del PP madrileño llegó
incluso a reunirse con El Sheriff para abordar esa oportunidad de
negocio. El encuentro se produjo el pasado 5 de octubre en el Hotel Hesperia de Madrid
y fue vigilado y fotografiado por agentes de paisano de la Guardia
Civil. En esta noticia se reproducen dos imágenes de ese encuentro.
De
las conversaciones telefónicas que mantuvo González sobre este negocio
también se desprende que, para conseguir que el proyecto saliera
adelante, pretendía paradójicamente que estuviera financiado por fondos públicos
del capítulo de cooperación internacional del Gobierno de España. Los
beneficios que obtuviera irían a su bolsillo pero los fondos iniciales
saldrían de los presupuestos. En una de las llamadas, González apunta
que Jaime García-Legazpodría
ayudarles a conseguir ese dinero. En ese momento, García-Legaz ocupaba
en funciones la Secretaría de Estado de Comercio, dependiente del
Ministerio de Economía.
Precisamente
por esa situación de provisionalidad, el expresidente de la Comunidad
de Madrid reconoce en la conversación telefónica que quizá no era buena
idea intentar esa gestión. “No es el mejor momento para hablar con él”,
asegura González, antes de confesarle a su jefe de gabinete otro temor. “Cuidado” con Jaime García-Legaz, porque este podría intentar 'apropiarse' de su pelotazo.
El sumario recoge que, tras la interceptación de esas conversaciones, no se ha podido acreditar en qué fase se encontraban las gestiones
de González para participar en ese proyecto. Los documentos
intervenidos en el despacho que había abierto el exdirigente del PP en
el número 89 de la calle de Alcalá de Madrid pueden proporcionar nuevas
pistas a la Guardia Civil sobre estos movimientos y otros negocios
similares. En algunas de estas inversiones, González y el ministro de
Trabajo Eduardo Zaplana pretendían utilizar como testaferro a un abogado uruguayo, Fernando Belhot, para evitar que fueran descubiertos sus nombres.
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